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Queísmo
y dequeísmo (1)
Formas
como advertir que (Las autoridades sanitarias advierten ‘que’
fumar […]) e informar que (Telefónica le informa ‘que’ no
tiene mensajes —esta era la manera antigua; ya lo han corregido—); o decir
de que (Dijo ‘de que’ vendría) y pensar de que (Pensando
‘de que’ se había olvidado, lo llamó por teléfono) son usos muy
habituales en la comunidad hispanohablante. Pero agramaticales, incorrectos.
Estos errores son los denominados queísmo y dequeísmo. El primero se
produce cuando indebidamente suprimimos una preposición de delante de la
conjunción que cuando aquélla es exigida por algún elemento de la
oración. Por ejemplo, el anteriormente expuesto: Las autoridades sanitarias
advierten ‘que’ fumar perjudica a la salud. En este caso, nos
encontramos ante un queísmo, pues el verbo advertir, con este
significado («aconsejar») requiere la preposición de. Por tanto,
quedaría así: Las autoridades sanitarias advierten de que fumar […].
En su otro significado («enterarse de», «darse cuenta», «percatarse»), no
precisa esa preposición de porque la naturaleza del verbo es distinta.
Por ejemplo: María advirtió que le robaban el bolso (= María se
enteró de que le robaban el bolso).
Esta clase de errores verbales, que se produce en muchos casos por el
contacto del español con el inglés, son los llamados (por Valentín García
Yebra, traductor y lingüista; forma parte del equipo de corrección de la
Agencia EFE) «verbos desnaturalizados por influencia anglicada».
Desnaturalizamos un verbo cuando no lo utilizamos de la manera adecuada. Si un
verbo rige suplemento precedido de la preposición de (véase deber de
—refiriéndonos a probabilidad; y no a obligatoriedad—), hemos de poner
esa preposición siempre delante para respetar su naturaleza: Pepe debe de
estar llegando en estos momentos a Madrid. Cuando deber significa «obligatoriedad»,
sin de: Debes ir a clase todos los días.
El queísmo pasa más bien desapercibido entre los hablantes, pero no
ocurre lo mismo con el caso del dequeísmo, que es más obvio y conocido por
todos. A modo de introducción [la columna de la próxima semana cierra este
tema], el dequeísmo se produce cuando indebidamente incrustamos una preposición
de delante de la conjunción que. Pregunta para la próxima
semana: ¿dudar que o dudar de que? No lo dudes.
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