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Así, como el título de este artículo, se tituló hace unos
años una famosa película, protagonizada por Tom Hanks y Meg Ryan, cuando
comenzaba a hacerse popular (sobre todo en un primer momento en Estados Unidos)
este nuevo término tecnológico relacionado con la informática y las
comunicaciones. En España, que por aquel entonces apenas se empezaba a tener
nociones de la Red y el correo electrónico, no se tradujo (el título en inglés
es You’ve Got Mail; literalmente: Tienes correo) e-mail. Hoy en día, varios años
más tarde, muy difícilmente puede volver a pasar eso: en español existe la
palabra adecuada que hace referencia a ese concepto.
Al ser un nuevo vocablo para nuestra lengua, se torna casi
imposible conseguir que una comunidad con lengua propia logre que sus usuarios
utilicen ese término propio.
E-mail, que corresponde a las palabras inglesas electronic y mail, tiene
su correspondiente calco, traducción, en español: correo electrónico. Este
conjunto de dos palabras hacen referencia a este nuevo medio de comunicación. A
su vez, e-mail significa dirección electrónica y mensaje electrónica según
el uso que se quiera hacer de él.
| e-mail
(medio de comunicación) |
Correo
electrónico |
| e-mail
(mensaje) |
Mensaje
electrónico |
| e-mail
(dirección) |
Dirección
electrónica |
La manera de abreviarlo, en caso de que fuera necesario, ha de ser la
manera habitual del sistema español, dejándolo de maneras como las siguientes:
dir. elec., direc. elec., etc. Y no hacer una mala copia del inglés y escribir
correo-e o algo parecido.
Pero esas abreviaturas no son muy necesarias ya que cuando escribimos
nuestra dirección electrónica en una tarjeta de visita, por ejemplo, la arroba
(@) ya nos indica que se trata de una dirección electrónica.
Por tanto, resumiendo, podemos decir que a través del correo electrónico
podemos enviar mensajes electrónicos (y no correos electrónicos; así tampoco
enviamos correos postales, sino cartas) con nuestra dirección electrónica.
Tiene un mensaje nuevo.
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