Aún hoy, y quizá por mucho tiempo, dos años y medio
después de la entrada a escribir los años con un número dos inicial, se habla
de la polémica preposición ‘de’ de las fechas, la preposición que precede
al año, 2002 en nuestros días. ¿Debe ir seguida de artículo o no?
La respuesta la
da básicamente la misma Real Academia Española (RAE), institución a la que
parece que no se le entendió bien el mensaje cuando ‘recomendó’ excluir el
artículo antes de 2000. Lo que la RAE dijo fue que sugería —por
tanto, automáticamente se entiende que no condena el que se inserte el artículo—
excluir este artículo «‘en’ la datación de cartas y documentos, aunque
sería necesario ponerlo en caso de que se añadiera la palabra año». Esta
afirmación confirma que en español podemos escribir 19 de abril ‘de’
2002 y 19 de abril ‘del’ 2002.
Las razones por
las que la RAE decidió recomendar que se suprimiera el artículo al especificar
las fechas en cartas y documentos procede de la Edad Media, cuando se escribía,
por ejemplo, 26 de febrero de 1420. Pero, en cambio, la RAE también
recomienda en la misma nota, fruto de una sesión plenaria de la Academia para
tratar el picante asunto, que el español prefiere Iré al Caribe en el
verano ‘del’ 2000 o La autovía estará terminada en ‘el’ 2004.
La Academia recordaba que cuando en el español moderno se alude a una fecha
anterior al año 1100, se suele utilizar el artículo delante del año, al menos
en la lengua hablada: Los árabes invadieron la Península en ‘el’ 711.
Aquí, en este punto, es donde se da la traba a la que hice referencia al
comienzo de este artículo: la RAE tan solo habla de dataciones de cartas y
documentos; a pesar de ello, algunos medios de comunicación lo han extrapolado
hasta suprimirlo cada vez que el año aparece en sus noticias. Un ejemplo: Aznar
asegura que en 2002 bajará el paro; cuando debiera ser Aznar asegura que
en ‘el’ 2002 bajará el paro.
Esta columna
‘opina’, al igual que muchos destacados lingüistas, traductores y expertos
de la lengua, que no solo se debería insertar el artículo en el segundo caso,
sino también en el primero, en la datación de cartas y documentos. Las razones
son que, al margen de que podemos hablar de que existe una elipsis de la palabra
año entre la preposición y el año (del —año—
2002), al hablante hispano se le escapa el artículo al hablar porque le
suena mejor, porque hace que la cadena hablada fluya con más agilidad, y, por
ende, lo inserta mayoritariamente en sus escritos. ¿Por qué no escribirlo,
entonces, si nos sentimos más cómodos?