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¿‘Adónde’ vamos? (1)

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Cantemos, bailemos, y qué bien lo pasemos

El punto, un signo provechoso

Ovidio Cordero Rodríguez
ovidio@ocordero.com
http://www.ocordero.com

Los tres mosqueteros

Decir que los puntos suspensivos son tres (...) quizá sea redundante porque se supone que el propio nombre, puntos suspensivos, ya lleva esa carga semántica: no son ni más (4: ....) ni menos (2: ..), pero no es infrecuente encontrarnos con cuatro o cinco puntos, e incluso con dos, en lugares en los que deberían aparecer esos tres.

Los puntos suspensivos se utilizan para motivar una determinada reacción en el lector, e indican, tal y como se aprecia en el propio nombre, una «suspensión» de ideas. Por ejemplo, podemos utilizarlos al dejar incompleta una oración que, gracias a las referencias culturales comunes, se puede sobreentender. Ocurre, por ejemplo, con algunas frases hechas: Más vale prevenir... o No vendas la piel del oso... También los tres puntos nos ayudan a expresar sensaciones, como sorpresa o suspense: Y unos segundos más tarde... se tiró por la ventana. O también con la finalidad de expresar matices de ironía: D’Artagnan era el peor espadachín...

Además, los puntos suspensivos también señalan una interrupción, duda o intermitencia en un discurso: Quizá... no sé... no debería...

Además, se utilizan los puntos suspensivos para suprimir algún fragmento innecesario cuando reproducimos un texto literalmente. En tal caso, los tres puntos suelen incluirse entre corchetes o paréntesis, aunque más habitualmente se utilizan los corchetes para diferenciarlos de posibles paréntesis que ya pudieran aparecer en el texto: «España va a ganar el mundial de fútbol [...] y será un éxito para el país», aseguró Raúl. En los puntos que hay entre los corchetes Raúl quizá se atreviera a aventurar resultados o a hablar de problemas políticos en Corea...

Al usar este signo de puntuación, no hay que olvidarse de que tras los signos de interrogación y exclamación van también tres: El juez le preguntó: «¿Dónde estabas en la noche del crimen?...», o dentro de la propia expresión interrogativa según el contexto: Y al final ¿te marchas de vacaciones a...? Los puntos suspensivos sustituyen al punto y final: [...] y comieron perdices... Mientras que a la coma (,), el punto y coma (;) y los dos puntos (:) no los sustituye en ningún caso: Al final Ana se fue al cine..., y yo al circo.

        Los tres puntos pueden funcionar como sustituto de etcétera (o etc.), pero nunca han de usarse al mismo tiempo, ya que incurriríamos en la redundancia: Compré peras, melones, naranjas, etc... En su lugar, deberíamos escribir [...] melones, naranjes, etc. o melones, naranjas...