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En español
disponemos de varios tipos de comillas («…» - “…” - ‘…’)
que nos sirven para, entre otras cosas, llevar a cabo la función metalingüística
(que significa «el lenguaje cuando se usa para hablar del mismo lenguaje»,
Diccionario de la Real Academia Española). Por ejemplo, «Hacer» es
un verbo transitivo: las comillas utilizadas para el verbo «hacer»
cumplen esa función.
Las primeras que se encuentran entre paréntesis («…») son las
angulares, también llamadas latinas o españolas. Se emplean muy poco,
mucho menos que las inglesas (“…”), que quizá por su aparición en
los teclados de los ordenadores se han convertido en comillas de uso común.
Algunos periódicos usan las españolas, como el Abc o Canarias
7. Otros, como El País, El Mundo
o La Provincia (maneja el Libro de Estilo de El País)
o , utilizan las inglesas.
Las comillas se utilizan sobre todo cuando elaboramos un manuscrito
o escribimos a máquina porque hoy en día los ordenadores han hecho que
la letra cursiva adquiera gran importancia y frecuencia de uso y se
utilice en algunos casos con la misma función en lugar de las comillas.
Este signo de puntuación se insertan en los siguientes casos: a)
en la reproducción de citas textuales (palabras, oraciones, etc.) en
estilo directo: Juan dijo: «La manifestación fue un éxito»; b)
para encerrar una palabra o expresión usada con un significado que no es
el corriente, es impropia o extranjera o se utiliza irónicamente: Fulanito
es el «rey» de la cocina, En verano las compañías aéreas
tienen «overbooking» frecuentemente, Ronaldo «no sabe» jugar al
fútbol; c) cuando se comenta o se trata una palabra en particular se
encierra entre comillas: El verbo «jugar» es de la primera conjugación;
d) para indicar, en metalenguaje, el significado de una palabra: «Nítido»
significa «limpio, resplandeciente»; e) para citar títulos de artículos,
cuadros, poemas o libros: El artículo de Rosa Montero «Nacional»
habla de las desgracias que provoca el nacionalismo en algunos lugares del
país, «El Guernica» se encuentra en el Prado, «El dardo
en la palabra» es un libro recopilatorio de artículos de Lázaro
Carreter.
Como decíamos, a pesar de que las comillas tuvieran desde su
origen estos usos y se sigan llevando en cabo en manuscritos, hoy en día
y debido al empleo masivo del ordenador, se utiliza la letra cursiva casi
por sistema en títulos de libros (El alquimista), de películas (American
Beauty), en metalenguaje (el verbo jugar es de la
primera conjugación). [La próxima semana, segunda parte de este artículo.]
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