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Ovidio Cordero Rodríguez
ovidio@ocordero.com
http://www.ocordero.com

Cantemos, bailemos, y qué bien lo pasemos

[A partir de esta semana, utilizaremos el asterisco (*) delante de todas aquellas palabras y expresiones incorrectas, ya sea en su uso o en su ortografía; de acuerdo con lo que contempla la Ortografía del 99 de la Real Academia Española (RAE), que asigna esta función al asterisco, y con el fin de proporcionar una mayor limpieza y claridad a nuestros escritos.]

El título de este artículo ejemplifica en tres de las palabras, los tres verbos, el caso que vamos a tratar: el empleo de la desinencia (vocal temática: -e) de la primera persona del singular del pretérito perfecto simple (canté) en la primera persona del plural del mismo tiempo (Ayer *cantemos en el escenario del parque).

En español, el morfema verbal incluye siempre el número y la persona del sujeto, de modo que habitualmente nos ahorramos explicitar el pronombre al que corresponde, pues no solo viene expresado en la forma verbal, sino que también el propio contexto nos lo indica: Ayer Pepito fue al cine, pero (él) no pudo ver la película porque no quedaban entradas; Juan almorzó sopa de fideos y (él) tomó de postre un helado. En cambio, en otras ocasiones, el sincretismo formal (grafías que con valor morfológico distinto, se escriben de la misma manera: p. ej., cantamos —segunda persona del plural de dos tiempos de indicativo: el presente y el pretérito perfecto simple—), nos hace explicitar el pronombre o dejar claro la sintaxis contextual para entender correctamente el texto: Ayer cantamos villancicos / Hoy cantamos villancicos. Si quitáramos en los dos ejemplos anteriores los complementos circunstanciales de tiempo (de manera que lo dejáramos en Cantamos villancicos), no podríamos saber, sin contexto sintáctico, a qué tiempo se refiere, si presente o pretérito perfecto simple.

Pues bien: este hecho, el de que la forma sea la misma y nos cueste entender de qué tiempo se trata, hace que, en ocasiones, el hablante pretendan diferenciar uno del otro atribuyéndole a la forma de pasado una -e en la desinencia: El fin de semana pasado *ganemos 3-2; En la fiesta de Juan nos lo *pasemos muy bien. Cuando deberíamos decir lo siguiente: El fin de semana pasado ganamos 3-2; En la fiesta de Juan nos lo pasamos muy bien. Este vulgarismo se observa casi exclusivamente en el lenguaje coloquial.